El pasado 22 de enero tras participar en la Santa Misa celebrada en el Oratorio de la Hermandad de las Penas a las 20 horas y oficiada por el Rvdo. D. José Maria Garcia Paniagua, vicario parroquial de los Santos Mártires y San Juan Bautista, y tras la misma con el Santísimo a puerta abierta del Sagrario celebramos la vigilia de adoración nocturna.
Las intenciones de la misma fueron por las víctimas y afectados del accidente de trenes acaecida en las cercanías de Adamuz, por las familias cristianas en general, y particularmente por los enfermos de nuestro turno para que recupèren la salud.
La adoración nocturna es muy poderosa, estando en presencia directa del Señor, expuesto o en el Sagrario, no abandonemos los sagrarios, ahí está el más grande, siempre podemos estar cerca de Él.
Jesucristo según nos muestra en el Evangelio, se retiraba, se alejaba y durante la noche encontraba el más suculento momento de estar con el Padre, así los adoradores nocturnos vemos que es cierto, pues junto a Su Presencia, meditamos, reflexionamos, oramos, rezamos, le hablamos mentalmente, pero lo más importante es que lo contemplamos y ahí llega el culmen, la espiritualidad es grandiosa en esos momentos porque ya no hace falta nada, lo tenemos insisto a Él junto a nosotros, que más se puede tener.
Durante el día, en nuestra familia, en nuestras ocupaciones y trabajo toda esa jornada anterior nocturna nos llena, nos hace mansos, responsables, alegres, caritativos, con todos nuestros familiares, amigos, vecinos, conocidos. Espero que con la sinodalidad debida consigamos ampliar la fe en Nuestro Señor a muchos que estén aún dormidos. No hay nada más grande.
Un adelanto para febrero que se acerca y trataremos de la Trinidad en el turno de reflexión. En el corazón de la Trinidad.
Sabemos que nuestro mundo está hecho para la gloria de la Trinidad. Que todas las oraciones de la Iglesia acaban y empiezan en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Pero a veces no caemos en la cuenta que cuando estamos adorando al Señor en el Sacramento de la Eucaristía nos introducimos por así decirlo en el Corazón de la Trinidad.
Fabio Fernández Torres
Jefe del turno Virgen de las Penas


