VIGILIA DE DIFUNTOS: ORAR POR LOS QUE NOS PRECEDIERON EN LA FE
Una noche de oración, adoración y esperanza ante Jesús Sacramentado
El mes de noviembre comienza invitándonos a levantar la mirada hacia el cielo y a recordar a quienes nos precedieron en el camino de la fe. La Iglesia celebra el 1 de noviembre la solemnidad de Todos los Santos y, el día 2, la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos. Dos celebraciones estrechamente unidas que nos recuerdan una verdad fundamental de nuestra fe: la muerte no tiene la última palabra, porque Cristo ha resucitado y nos ha abierto las puertas de la vida eterna.
La Conmemoración de los Fieles Difuntos es una expresión de la caridad cristiana y de la comunión de los santos. La Iglesia peregrina en la tierra ora por aquellos hermanos nuestros que han fallecido y los encomienda a la misericordia infinita de Dios. No se trata únicamente de recordar con cariño a nuestros familiares, amigos y conocidos, sino también de rezar por todos los difuntos, incluso por aquellos a quienes nadie recuerda, confiando en que el Señor los acoja en su Reino.
La liturgia de este día está impregnada de esperanza. Las lecturas, los salmos y las oraciones nos conducen al misterio de la Resurrección, recordándonos las palabras de Jesús en el Evangelio de san Juan: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá» (Jn 11,25). Por eso, el cristiano contempla la muerte con dolor, porque la separación de quienes amamos nunca nos resulta indiferente, pero también con confianza, porque nuestra esperanza está puesta en Jesucristo, vencedor del pecado y de la muerte.
En este contexto, la Adoración Nocturna adquiere un significado muy especial. Permanecer en vela ante el Santísimo Sacramento es acompañar al Señor, reconocer su presencia viva y ofrecerle nuestra oración por toda la Iglesia y por el mundo. Ante Jesús Eucaristía ponemos los nombres y los rostros de nuestros difuntos, sus vidas, sus alegrías y sus sufrimientos, y los confiamos al amor de Aquel que conoce el corazón de cada persona.
Adorar también es interceder. Nuestra vigilia se convierte así en una obra de misericordia espiritual: orar por los vivos y por los difuntos, unidos en la fe y en la esperanza de la vida eterna. Siguiendo el espíritu y las orientaciones del Manual de la Adoración Nocturna Española, nos reunimos para velar en oración, escuchar la Palabra de Dios y vivir este encuentro con el Señor en actitud de recogimiento, reparación y súplica.
El próximo domingo, 1 de noviembre, a las 20:30 horas, en la Iglesia del Santo Cristo de la Salud celebraremos la Vigilia de Difuntos con el Santísimo Sacramento expuesto en su Custodia. El acto está organizado por el Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna de Málaga.
Será una ocasión para unir nuestras voces y nuestros corazones en oración por todos los hermanos que han partido de este mundo, recordemos a D. José Luis Espejo Cerezo, adorador veteran constante que fue de nuestro turno,
por nuestros seres queridos y por todos aquellos que necesitan de nuestra plegaria. También será una oportunidad para renovar nuestra propia esperanza y recordar que nuestra vida terrena es un camino hacia el encuentro definitivo con Dios.Que esta vigilia nos ayude a vivir con mayor profundidad la comunión de los santos y a mantener viva la certeza de que el amor de Dios es más fuerte que la muerte. Ante Jesús Sacramentado, elevemos nuestra oración confiada:
Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.




