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| Exposición del Santísimo y María Santísima de las Penas |
Tesoro
de Amor
"Jesús
quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón" es una
de las frases que la Virgen dijo en Fátima a los pastorcitos. Y añadió "A
quien la abrace le prometo la salvación". Esos mismos pastorcitos poco
antes habían aprendido a adorar la Eucaristía llegando a recibir la comunión de
manos de un Ángel.
Unamos
también nosotros estos dos amores: a María y a la Eucaristía, porque están así
unidos en el Corazón de Jesús. Que lo que Dios ha unido en la redención no lo
separemos nosotros en nuestra devoción.
En efecto, Jesús
tiene sus delicias en estar entre los hijos de los hombres, y es por eso que
quiso permanecer en la presencia eucarística, es por eso que el primero que
disfruta en una noche de adoración es él, pues venimos a responder a su deseo.
Pero entre todos los hijos de los hombres, quien más consuela y conforta su
corazón es sin duda María. Por tener ella el amor más puro y entregado.
En María el
mismo Dios dejó un rastro reconocible. En ella las virtudes de Dios se
convierten en una multitud de flores de gran belleza y colorido. Si cuando
hacemos cosas buenas se cultiva en nuestro corazón esas flores que lo
embellecen representando las virtudes, de alguna manera el Corazón de María es
el Jardín de Dios. Por ello su corazón se representa coronado de flores. Si
queremos dar gusto a Jesús, citémosle en el Corazón de María, si queremos
agradarle de veras, no nos olvidemos de que su Madre esté presente.
Muchas
veces rezamos ante Jesús en la custodia: "Sagrado Corazón de Jesús, dame
un corazón semejante al tuyo". En el corazón inmaculado de María podemos
ver la maravilla que Él sería capaz de hacer si no pusiéramos obstáculos de
nuestra parte. También él nos quiere a nosotros "inmaculados e
irreprochables ante él por el amor". Quizá por ello, nos es tan útil y
conveniente cuando queremos ir a Jesús, pasar por María. Quizá por ello es tan
frecuente en nuestras vigilias de adoración empezar con el rezo del Rosario y
acabar con el cántico de la Salve.
Luis
de Trelles tiene algunas preciosas reflexiones sobre este misterio:
"El
corazón de María es un tesoro de amor a Dios y a los hombres; y por tanto este
reclinatorio del Verbo en su vida dentro del claustro materno, es un don para
nosotros. Reclinatorio y fuente purísima de la humanidad del Hijo de Dios, el
Corazón de su Madre puede decirse de alguna manera que es otra forma tierna de
encarnación. Allí dejó el Verbo el depósito de su misericordia y de sus
virtudes; y lo dejó para nosotros como medio y órgano de una caridad infinita
para bien de los pecadores. Luego que la Virgen Purísima se otorgó por Madre de
Dios, se hizo toda nuestra por su afecto maternal; y toda de Dios por su
desposorio y consagración a la Trinidad: doble punto de vista de sus virtudes y
de sus méritos que da lugar a un doble orden de consideraciones de inefable
dulzura."
¡Qué
expresiones tan hermosas! Tesoro de amor, reclinatorio del Verbo, fuente
purísima de su humanidad, depósito de misericordia y virtudes… incluso ¡otra
forma tierna de encarnación! Qué audacia amorosa la de Trelles contemplando a
María, en cuyo cuerpo y corazón ve el mejor reflejo de sus dos grandes amores:
el Cuerpo -Eucarístico- y el Corazón de Jesús.
Las
virtudes de la Madre provienen del Hijo, pero lo más hermosos es que también es
Madre Nuestra sus virtudes también nos pertenecen, y María quiere compartirlas
con nosotros.
Como
decía san Juan de la Cruz en su oración del alma enamorada… quien ama a Dios
sabe que María es suya: "Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son
las gentes, los justos son míos y míos los pecadores; los ángeles son míos, y
la Madre de Dios y todas las cosas son mías; y el mismo Dios es mío y para mí,
porque Cristo es mío y todo para mí"
Igualmente,
enamorado Trelles sigue diciendo:
"[El
seno de María] es un sagrario animado que ha podido tomar y ha tomado par sí,
la virtud del Verbo que dejó en su corazón y en su cuerpo santísimo, como dice
la Biblia, el olor de sus ungüentos y el aroma de sus virtudes. Grabóse aquí
más honda la bondad. Profundizóse más en el alma de la Señora, si cabe, la
humildad. Brilló más la pureza. Realzóse la santidad. Afirmóse la fe. Aumentóse
la esperanza. Encendióse la caridad. Y resplandecieron con más brillo las
virtudes todas, al contacto interno del alma de María con el alma de Jesús, del
cuerpo de la Madre con el cuerpo sacratísimo del Hijo."
(Trelles
LS, 5, 1874 pp.206-210)
¿Has
estado en Fátima? ¿Recuerdas alguna gracia en tu vida vinculada a esta
devoción?
¿Qué
virtud es la que más te atrae del corazón de María? ¿y de la Eucaristía?
Este fue el tema de reflexión del mes de abril, la vigilia se dedicó por la lluvia precisamente ante la sequía que nos acuciaba y gracias a Dios hubo y sigue regalándonos el tesoro del agua, para nuestros campos y nuestros embalses.
El último día de abril, nuestro hermano adorador Don Jose Luís Espejo Cerezo falleció tras una grave enfermedad padecida desde meses precedentes, aunque según me refirió una de sus hijas se fue sin sufrir los estragos de su padecimiento, nuestro más sentido pésame a sus familiares y amistades, seguro que disfruta junto al Señor de la Gloria eterna, de una vida plena en presencia del Padre.
Siempre será un ejemplo de persona, de cofrade y de cristiano para todos los que lo hemos conocido. Y en cada vigilia de adoración y Eucaristía estará junto a nosotros desde ese lugar que todos ansiamos.