En la noche del 26 de febrero tuvo lugar la Santa Misa en honor al Santísimo Cristo de la Agonía que la Hermandad de las Penas celebra a su Titular en los cultos cuaresmales, tercer día del Quinario que se le dedica, a la misma nos adherimos los adoradores del turno Virgen de las Penas, tras la cual dio comienzo la vigilia ordinaria del mes con la Exposición del Santísimo, la vigilia tuvo como intenciones la de las vocaciones sacerdotales y religiosas, por los enfermos del turno para que se recuperen, y por el reciente fallecimiento de los sacerdotes D. Manuel Ángel y D. José Amalio para que tengan descanso en paz y reciban la gloria de Nuestro Señor allá en el cielo.
Trelles se admiraba de este misterio, de cómo podemos a través de la adoración, unir nuestro corazón al de Cristo y así introducirnos en el corazón mismo de la Trinidad. Y se imaginaba como una especie de cazador de corazones, para meter a todos por ese camino a que descubrieran el fin para el que han sido hechos, la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Adorar la eucaristía es adorar la Trinidad, es como un adelanto de lo que haremos infinitamente en el cielo, ya sin velos ni disfraces. Por ello pedimos en nuestras noches de adoración que además del nuestro podamos unir otros muchos corazones al de Jesús, para que estemos todos juntos en el cielo, gozando de la gloria de la Trinidad.
Concluyó la vigilia con el gozo de haber desarrollado una jornada junto a Él, donde la contemplación de los presentes ante su presencia real, en Cuerpo y Alma, seguro que penetró en el corazón de todos y nos hará llevar una vida más cerca del camino que perseguimos.
También gozo y alegría porque se unió una joven que hizo la vigilia con nosotros y quedó muy agradecida por haber compartido nuestro tiempo con el Señor, invitada queda para siempre.
Fabio Antonio Fernández Torres
Jefe del turno Virgen de las Penas

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