Nos siguen
domingo, 28 de enero de 2024
Vigilia en la Iglesia de San Sebastián con la Sección de Coín
miércoles, 17 de enero de 2024
EVANGELIO DE MARCOS 3,1-6, comentado por Luis Manuel Suárez CMF
En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.
Jesús le dijo al que tenía la parálisis: «Levántate y ponte ahí en medio.»Y a ellos les preguntó: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»
Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»
Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.
Queridos amigos:
Jesús tiene un corazón sensible, reflejo del corazón de Dios. Se duele de aquel hombre con parálisis en un brazo. Y entabla relación con él, haciéndole parte activa de su curación: “Levántate… ponte ahí en medio… extiende el brazo”.
El corazón de Jesús también se duele de la dureza de los fariseos. Ante ellos, su respuesta es la de no dejarse amedrentar al saberse observado, sino seguir adelante con lo que entiende que es la voluntad del Padre. Incluso confrontándose de forma directa con los que están midiendo sus actos, para acusarle. Esa libertad suya le llevará a la cruz.
Dos mil años después, podemos vernos reflejados en el hombre con la parálisis. Ante el fluir de la vida, a veces nos paralizamos por miedo, por desconfianza, por pereza… Jesús nos sigue llamando a levantarnos, asumir nuestro lugar, y hacer lo que esté de nuestra mano, para salir de esa parálisis fiados en su Palabra y animados por su Espíritu.
También hoy podemos ser, por el contrario, como aquellos que observan, critican o valoran la vida desde unos criterios estrechos, que no buscan el bien del prójimo ni se alegran de su curación, aunque sea en sábado. Como el “hermano mayor” de la parábola del “hijo pródigo” que, por seguir la ley al pie de la letra, no es capaz de alegrarse por el hermano que ha vuelto.
El corazón de Jesús es sensible a las necesidades concretas. A la vez, es muy libre para actuar contra la presión social. Como Él y con Él, estamos llamados a sentir el dolor y la carencia a nuestro alrededor, comenzando por nosotros mismos, para que la fuerza del Espíritu pueda hacer su obra. Y como Él y con Él, estamos llamados a vivir una libertad que no se detenga ante la presión social, sino que sea capaz de mostrar la fe, la esperanza y la caridad sin miedo ni complejos.
Dame, Señor, tu corazón sensible,para mirar con tu mirada y hacer lo que pueda.
Dame, Señor, tu corazón libre,
para no dejarme vencer por lo que se opone a tu Reino.
Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF (@luismanuel_cmf)
miércoles, 10 de enero de 2024
EL ADORADOR: EXIGENCIA DE RENOVACIÓN CONTÍNUA
Dentro del Ideario del Adorador y de los compromisos del adorador nocturno uno de sus puntos que reproduzco a continuación es la exigencia de la renovación contínua.
El
Adorador, como San Pablo, no piensa nunca haberlo conseguido todo ni ser ya
perfecto (Fil 3, 12s); se cree siempre obligado a una continua renovación.
He
aquí unos cuantos puntos clave de esta obligada y necesaria renovación:
—
Que nuestra oración personal no sea solitaria, sino solidaria, inserta en toda
la comunidad.
—
Que nuestra oración comunitaria, alimentada con la Palabra y con el Pan
compartido, se realice en el testimonio cristiano de nuestras vidas.
—
Que la noche no se quede sólo en la noche, sino que invada todo el día y toda
la vida.
—
Que nuestra oración no sea solamente "rezar", sino
"convertirse"; para que nuestra expresión salga del interior.
—
Que la Adoración no sea sólo un acto que forma una piedad concreta, sino que
esté dentro de todo el misterio eucarístico.
—
Que esa lejanía de Dios que nos hace postrarnos ante Él no nos haga olvidar al
Dios cercano, que se ha hecho Hombre, que es nuestro Hermano, que ora al Padre
junto con nosotros y nosotros con El.
— Que el desagravio no se
entienda como un sentirnos justos frente a los demás pecadores, sino solidarios y responsables con las miserias de
toda la humanidad.
—
Que la Adoración Nocturna no sea nuestra Obra para nosotros, sino algo abierto
a todos aquellos que quieran adorar al Señor, incorporados o no a ella.
—
Que aspiremos a ser como María: eficaces para la salvación, sin
espectacularidad.
Fotografía: Custodia del Corpus Christi de Málaga. Día del Corpus 2022. Fabio Antonio Fernández Torres. (Archivo personal).
miércoles, 3 de enero de 2024
TEMA DE REFLEXIÓN PARA ENERO 2024. ADORAR CON LOS PASTORES.
Adorar con los Pastores
VENITE ADOREMUS!
“Desnudo, pobre, aterido de frío y llorando, nace el Hijo de Dios vivo, hecho hombre, en el pesebre de Belén. Desnudo nació, y así se encuentra en el altar y en la custodia humilde y otras veces desprovisto de paños limpios y dignos. Pobre se halla en el sagrario, y solo está con sus ángeles la mayor parte de tiempo, sobre todo en las iglesias de poco culto. Frío se muestra el hombre con el Dios eucarístico, llorando místicamente en el sagrario por nuestros pecados y ofensas infinitas que le produjeron al Dios de bondad. Jesús puede exclamar desde la Hostia consagrada: ¿Qué utilidad he sacado de mi sangre derramada?” (LS Tomo IV (1873) Pág. 8 y ss.)
“Niño pequeñito, el Dios eterno” ¡Qué misterio tan hermoso celebramos en la Navidad! ¡Qué contrastes tan magníficos! ¡Menuda paradoja! Jesús, el Dios Altísimo que no contienen los cielos... nació en la humildad de un establo. Jesús, el Hijo Eterno del Padre… nació de una familia pobre… y ¡unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento! ¡Qué afortunados seremos si nos contamos entre esos pastores, que son los primeros en atender a la llamada del Cielo para acudir al dulce oficio de la Adoración del Verbo hecho carne!
Venite Adoremus! Que amable invitación a ponerse en camino, a andar al encuentro de una presencia viva… ¡Cómo se lo dirían unos a otros los pastores! Estas palabras resonarían entre ellos como un precioso eco del mensaje de los ángeles. Venite Adoremus! ¿A quién se lo he dicho yo? ¿Quién me lo dijo a mí? Invitémonos unos a otros a la Adoración Eucarística, como los pastores se animaban mutuamente a ir a Belén. Ojalá vayamos a adorar al Señor, con otros, con los pequeños de Dios.
«Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» (Lc 2,15), así dicen los pastores después del anuncio hecho por los ángeles. Es una enseñanza muy hermosa que se muestra en la sencillez de la descripción. A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece. Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación. A Dios que viene a nuestro encuentro en el Niño Jesús, los pastores responden poniéndose en camino hacia Él, para un encuentro de amor y de agradable asombro. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre. (Admirabile signum, 5)
Las páginas más entrañables de la Escritura son quizás las que nos cuentan los primeros misterios de la vida de Jesús ¿qué habríamos hecho sin el relato de Lucas? Nos cuenta el evangelista…
“Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.”
Vigilaban en la noche, velaban por turnos, atentos y ¡por eso pudieron contemplar las maravillas del cielo! ¡Cómo se parece esto ya a nuestras vigilias de adoración! El no dormir, el organizar los turnos, el sueño y la vigilia… Pero aún no se había expuesto el Santísimo, cuando aparece el sacerdote y celebra la Eucaristía ¿acaso no puede compararse al ángel que anuncia la buena nueva?
“Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”
Ojalá en nuestra adoración nos llenemos de santo temor, de reverencia, de respeto, de reconocimiento de la grandeza de Dios que nos envuelve con su luz. Si así lo hacemos, Dios cambiará nuestros temores en alegrías, nuestras penas en dichas ¡qué gran noticia! El Salvador, está aquí, ya entre nosotros, ha llegado a la tierra, está en el sagrario. Para siempre ¡Qué gran noticia! Y entonces los ángeles se ponen a cantar sus salmos, sus laudes de alabanza, como nosotros rezamos la liturgia de la Iglesia, del cielo y de la tierra.
Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
Estos cánticos son como los salmos de nuestras vísperas, o mejor, los salmos de nuestro oficio son como cantos de ángeles que alaban al Padre, ¡hemos de rezarlos con unción! ¡incluso mejor, ojalá que cantemos en nuestras vigilias!
Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»
Vayamos, venid, adoremos, Belén -la casa del pan- encierra el Tesoro del Salvador, también el Sagrario, de alguna manera es Belén, ¡ea pues! vayamos a Belén adoradores, a ver al Señor que se nos ha manifestado. Vayamos a prisa, sin perezas, con puntualidad, vayamos con ganas, con corazón inflamado…
Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.
¡Qué maravillas encontraremos! Está Jesús, sí, pero no está solo, está con María y con José, y con ellos podemos hablar y conversar y adorar al que se esconde entre las pajas… Una noche bendita de adoración, va a producir frutos hermosos… el corazón de María va a contemplar con alegría la escena, nuestros corazones volverán ensanchados y llenos de gloria:
María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Igual que los pastores, los santos son quienes han acudido a la Adoración y han vuelto con un corazón rebosante de gloria para Dios, los santos nos animan a acudir al pesebre y a acudir al sagrario. Si les hacemos caso, no será sin consecuencias de santidad.
Piensa en tu círculo ¿hay algún pequeño, algún pobre de espíritu?
¡Invítale a la adoración!
¿Has contemplado despacio alguna obra de arte o miniatura de los pastores adoradores?
¿La Eucaristía te parece adorable?
VIGILIA DE ENERO 2024, Viernes 19 de enero a las 20,00 h.
Celebramos la vigilia ordinaria de enero 2024 tal cual anuncia el boletín el viernes 19 de enero, a partir de las 20,00 h. en el Oratorio de la Hermandad de las Penas.
Las intenciones de la misma son por todos los feligreses de la Parroquia y como pide un adorador de nuestro turno por el fin de las guerras y la paz en el mundo.
El turno de reflexión para enero es "Adorar con los pastores, Venite Adoremus!".
"Vayamos pues a Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado"(Lc 2,15).
Como pastores debemos acudir al encuentro del Señor, hacer el camino hacia el Belén espiritual para encontrarnos con Él, nos ofrece la salvación, no podemos sino que ir y estar con Él, adorando, contemplando al Señor. Belén podemos encontrarlo en el Sagrario, en Exposición en la Custodia Sagrada y presentes y en silencio contemplar sus maravillas.
La Eucaristía comenzará a las 20,00 h. y la compartiremos con los hermanos de la Cofradía que celebran este mismo día su Misa mensual de Hermandad.
Tras la cual se hará la Exposición del Santísimo y se hará la presentación de adoradores.
Este día 19 es Tiempo Ordinario y comenzaremos el manual por la página 87.
En la Antífona 3 del manual recitaremos
"...Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Cuando él mira la tierra, ella tiembla;
cuando toca los montes, humean.
Cantaré al Señor mientras viva,
Tocaré para mi Dios mientras exista:
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegrará con el Señor.
Que se acaben los pecadores en la tierra,
que los malvados no existan más.
¡Bendice, alma mía, al Señor!
En la fotografía se recoge un momento de la Bendición con el Santísimo que hizo el Muy Ilustre Rvdo. Don Federico Cortés Jiménez, Director espiritual del Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna Española de Málaga en la vigilia de Fin de Año en la Iglesia del Santo Cristo.
Como siempre recordaros que llevéis el Manual y el emblema.
Entrada destacada
-
El pasado 22 de enero tras participar en la Santa Misa celebrada en el Oratorio de la Hermandad de las Penas a las 20 horas y oficiada por...
-
Estuvimos presentes en la Misa que la Hermandad de las Penas celebró a las 20,30 h. en dedicación a Santo Domingo de la Calzada el 12 de ma...
-
En la Parroquía de la Santísima Trinidad el miércoles 25 de marzo a las 19,30 h. nos encontraremos para la celebración de la Sagrada Euca...


