Nos siguen

jueves, 31 de marzo de 2016

Vigilia de Abril. VIERNES dia 1 a las 20,30 h.

En el Oratorio Santa María Reina a partir de las 20,30 h. asistiremos a la Misa en conjunto con los cofrades de las Penas que celebran Acción de Gracias por su pasada procesión  en Semana Santa.
Tras la Misa celebraremos la junta del turno, la reflexión, la presentación de adoradores y el turno de vela.
Como siempre para las vigilias nos guiaremos por el manual.
Invitemos a amigos y conocidos.

jueves, 24 de marzo de 2016

VIGILIA DE JUEVES SANTO

Este Jueves Santo a las 20,45 h. se celebrará en la Parroquia de los Santos Mártires la Vigilia General de Jueves Santo para todos los turnos.
Llevar el Manual y el emblema de adorador.
Cada turno hará su acta.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Reflexión para la reunión del turno de la vigilia de abril 2016.

Tiempo de Pascua. Tiempo de Resurrección. 

“En el mismo instante se levantaron, y volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a sus compañeros, que les dijeron: El Señor en verdad ha resucitado y se ha aparecido a Simón. Ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo le reconocieron en la fracción del pan” (Lc. 24, 33-35).

Después de haber vivido con el Señor su Pasión y su Muerte, contemplando las escenas del Viacrucis, y después de haber muerto en nuestra alma al pecado –en el Sacramento de la Reconciliación-, y a la muerte –en la Eucaristía-, vivimos en este tiempo litúrgico la gloria de la Resurrección, como la vivieron aquel día los discípulos de Emaús.

“Verdaderamente ha resucitado”. En los Evangelios de estos días de Pascua, la Iglesia nos invita a participar con los primeros cristianos del asombro y de la sorpresa del anuncio de la Resurrección, y vivir con ellos el gozo de ver a Cristo Resucitado.

La fe de la Magdalena, la fe y el arrepentimiento de santo Tomás, la revivida esperanza de los discípulos de Emaús - “Su corazón ardía mientras oían las palabras del Señor en el camino”-, el arrepentimiento y la caridad de Pedro. Todos reciben la luz después de haber estado un tiempo en tinieblas. Como nos habrá sucedido a nosotros tantas veces a lo largo de nuestra vida. Vemos quizá muchas veces a Cristo derrotado, maltratado, profanado y no tenemos ojos para verlo a nuestro lado, Resucitado.

Como a los apóstoles y a los discípulos, el Señor nos busca, y se manifiesta por caminos que no esperamos. ¿Quién les podría decir a los de Emaús, que era Cristo aquel hombre que caminaba a su lado? Las dudas de santo Tomás también nos son familiares. Los cristianos somos conscientes del misterio que engendra, rodea y embarga nuestra vida. Queremos “tocar” al Señor; “experimentar” su Resurrección.

Y nos equivocamos.

Es Él quien escoge los momentos, las circunstancias para acercarse a nosotros. Mejor, porque está cerca siempre, para despertarnos de nuestros “sueños”.

Cristo Resucitado quiere también resucitar en el origen de nuestra vida, en el manantial que salta hasta la ida eterna que mana en nuestro espíritu, y sanar las raíces que, por falta de fe, de esperanza y de caridad, se hayan agostado, enmohecido, muerto.

Las santas mujeres, con María Magdalena a la cabeza, aún abatidas por la muerte, buscan con amor el cadáver del Señor para venerarlo y transmitirle todo el amor que no han podido manifestarle la tarde del Viernes Santo. No buscan al Resucitado. El Resucitado les sale al encuentro, las busca, las encuentra, y las convierte en los primeros testigos de la Resurrección.

Cristo Resucitado no pide a los Apóstoles cuenta de su pecado, de su traición, del abandono en que lo han dejado solo en la Cruz. Les transmite paz, les infunde el Espíritu Santo para que perdonen los pecados de los hombres. Y aprovecha la ocasión para arrancar del alma de Pedro las heridas provocadas por sus negaciones. Tres veces negó conocerle, tres veces reafirma su amor. Y el Señor le indica que cuide de sus hermanos, que sostenga a todos en la Fe.

Cristo Resucitado llena de luz la inteligencia y el corazón de los apóstoles y de los discípulos, hombres y mujeres. No ven fantasmas. No lo reconocen enseguida, porque sus ojos están todavía en el horizonte del tiempo, de la muerte y del pecado.
Ante Jesús Sacramentado renovemos la Fe en la Resurrección. “Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él; pues sabemos que Cristo resucitado ya no muere, la muerte no tiene dominio sobre Él” (Rm 6, 8-9).

La Resurrección de Cristo, un hecho real, histórico, más allá de la muerte, será siempre la piedra de toque de toda la predicación de la Iglesia, del anuncio de la vida de Cristo

“Señor Dios, decimos en la oración colecta de la misa del día de la Resurrección, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concede a los que celebramos la solemnidad de la resurrección de Jesucristo, ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el reino de la luz y de la vida”.

Resucitado y en el Cielo, Cristo nos envía el Espíritu Santo. El tiempo pascual termina el día de Pentecostés. El Espíritu Santo, que nos lleva a clamar, “Abba, Padre”, nos da la luz para que lleguemos a ser conscientes de nuestra vida cristiana, la vida de los hijos de Dios en Cristo Jesús: “Los que son llevados por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios” (Rm 8, 14).

“Vivir según el Espíritu Santo es vivir de fe, de esperanza, de caridad; dejar que Dios tome posesión de nosotros y cambie de raíz nuestros corazones, para hacerlos a su medida” (san Josemaría. Es Cristo que pasa, n. 134).

Mirando a Cristo Resucitado, en compañía de la Santa Virgen María, ese “reino de la luz de la vida” comienza ya en este lado de nuestro vivir a echar raíces de vida eterna, de resurrección eterna.

* * * * * *

Cuestionario

¿Me acuerdo con frecuencia de que soy hijo de Dios, y de que el Espíritu Santo actúa en mí?

¿Tengo la alegría de dar testimonio de la fe en Cristo Resucitado, entre mis amigos y conocidos?

Cristo ha resucitado, ¿por qué a veces me entristezco, me aíslo de los demás, pierdo la esperanza?

miércoles, 9 de marzo de 2016

RETIRO DE CUARESMA. SÁBADO 12 DE MARZO A LAS 10,30 H. EN LA IGLESIA DE FÁTIMA.


El Consejo Diocesano de Adoración Nocturna de Málaga nos brinda la ocasión de ser partícipes en este retiro de cuaresma para apartados de las rutinas diarias, de los quehaceres de cada uno, unirnos junto a Dios nuestro Señor en compañía de todos los adoradores y fieles que lo deseen y profundizar en este tiempo de cuaresma, un tiempo que aprovecharlo es espiritualmente necesario sobre todo en este año del jubileo de la misericordia, donde aceptamos como hijos de Dios el amor al prójimo tal como nos amamos nosotros mismos, así debemos derrochar amor con alegría, sin pedir nada a cambio, siendo misericordiosos, practicando las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales. 

Sentirnos hijos de nuestro Dios, sabiendo perdonar y sabiendo arrepentirse.

En la Parroquia de Fátima, tal como se celebró otro retiro en Adviento que dirigió en aquella ocasión el Director Espiritual, el Rvdo. D. Federico Cortés Jiménez, se celebrará D.m. otro retiro en esta ocasión del tiempo que celebramos en estos días, el de Cuaresma.

Por último entregarnos a Nuestra Señora de la Soledad, imagen de la Adoración Nocturna que se venera en la Iglesia Parroquial de los Santos Mártires Ciriaco y Paula de la ciudad, obra del imaginero Antonio Gutiérrez de León y Olmo (Málaga 1831- Málaga 1896). Propiedad de la Adoración Nocturna de Málaga por donación de la Sra. Araceli López de Pelegrín, viudad de Castel.

Desde el Consejo piden lleven el manual del adorador y emblema.




domingo, 28 de febrero de 2016

Vigilia de Marzo. Viernes dia 4 a las 20 h.

Iniciamos con la Santa Misa a las 20 h. en el Oratorio Santa Maria Reina de la Cofradia de las Penas, coincidiendo con su misa de hernandad. Tras la misma haremos el turno de reflexión y continuaremos con la vigilia del turno.

Recordar los adoradores traerse el Manual y emblema.

miércoles, 24 de febrero de 2016

RETIRO ESPIRITUAL DE CUARESMA 2016. Sábado 12 de marzo a partir de las 10,30 h.

Organiza el Consejo Diocesano de Adoración Nocturna Española de Málaga un retiro de cuaresma para todos los adoradores y fieles en general el próximo sábado 12 de marzo del presente a las 10,30 horas en la Parroquía de Fátima, presidirá el M.I. Rvdo. D. Federico Cortés Jiménez, Director Espiritual de dicho Consejo Diocesano.

¿Por qué este retiro de cuaresma?

Estamos en un tiempo especial de conversión en el que recibimos la misericordia de Dios en nuestras vidas siempre y cuando seamos capaces de humillarnos con sencillez, con mansedumbre, con vergüenza, con mucha paz ante Dios, porque Él siempre nos perdona. Queremos pedirle a Dios que purifique nuestro corazón. Simplemente nos pregunta: « ¿Me amas?».Y al final Pedro estalla: «Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te quiero»

Pidamos perdón a todos aquellos a los que hemos herido. Pedir perdón nos hace vulnerables ante los hombres. Nos abre a la misericordia de los demás. Nos expone al rechazo o a la aceptación. Es sanador para el que pide perdón y para el que perdona. El perdón de Dios nos sana, nos libera, nos levanta. Dios perdona siempre y olvida, cree en nosotros, en la bondad de nuestro corazón y no se deja confundir por nuestro pecado. Es un misterio, un don, una gracia que recibimos de rodillas. Su
misericordia tiene que ayudarnos a ser misericordiosos con los que nos ofenden. 


Con la apertura del Año Jubilar de la Misericordia, queremos encontrarnos con la mirada de Jesús, esa mirada misericordiosa, llena de amor. Sabernos amados, queridos, y que nos llene por dentro para que nosotros imitemos y hagamos por los demás lo que Jesús hizo con nosotros. “ME MIRÓ CON MISERICORDIA Y ME ELIGIÓ”. 
Los tres pilares de la Cuaresma: Limosna, ayuno y oración                                                  
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
—«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos 
por ellos;de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por 
tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como 
hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por 
los hombres;os aseguro que ya han recibido su paga. 
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu 
derecha;así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo 
pagará. 
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las 
sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que 
ya han recibido su paga. 
Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, 
que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. 
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara 
para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. 
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu 
ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido;y tu Padre, que 
ve en lo escondido, te recompensará.»

En este año de la Misericordia, aprendamos a pedir perdón y perdonemos como nuestro Padre nos perdona

Tendamos la mano a aquel que nos la pide.
Tomemos la mano de aquel que nos la ofrece.
“Es más importante la persona, que guardar las leyes”.
 En la diócesis se suceden diferentes días dedicados a un retiro espiritual de cuaresma organizado por los diferentes arciprestazgos de la misma, la del centro la presidirá el Sr. Obispo.
Con motivo del Jubileo de la Misericordia, ha surgido en la Diócesis de Málaga la iniciativa de que todos los arciprestazgos celebren una mañana de retiro y oración en Cuaresma.
Tendrá lugar el próximo 27 de febrero. «En esa mañana, todos los que formamos parte de la Iglesia de Málaga, estamos convocados a vivir una jornada de oración y encuentro con el Señor», explican desde el Obispado.
Cada arciprestazgo organizará el encuentro de su zona. En Málaga capital, tendrá lugar en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en Plaza de San Ignacio, de 10.30 a 13.30 horas. El Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, guiará la oración.

domingo, 21 de febrero de 2016

SAN JOSÉ: EL ÚLTIMO PATRIARCA, EL PRIMER APOSTOL. Tema de reflexión para nuestra vigilia de marzo. Viernes 4 de marzo a las 20,00 horas en el Oratorio de la Hermandad de las Penas.

Marzo de 2016
San José: el último Patriarca, el primer Apóstol.
Cuando contemplamos la figura de san José es fácil que salga del fondo de nuestra alma un gesto de admiración, de asombro, ante este hombre que ha abierto su mente a la Luz de Dios, que ha creído en su Palabra, y que ha amado a Cristo, como ningún otro ser humano, salvo la Virgen Santísima, en la tierra.
La admiración se convierte en agradecimiento, al darnos cuenta de que la fe que ha vivido es un fiel reflejo de la fe con la que María, la Madre de Dios, acogió en su seno a Dios hecho hombre; esa misma Fe que el Señor espera encontrar en cada uno de nosotros.
Quizás nos podemos preguntar: ¿Por qué Dios no ha comunicado a San José el “misterio del nacimiento de Jesús”, con tiempo suficiente para que no tuviera que pasar por el doloroso trance de “resolver repudiar a María en secreto?” Quizá la respuesta es: Dios quiso hacer de san José un hombre de profunda e inconmovible fe; un ejemplo para todos los que a lo largo de los siglos creemos y creerán en Cristo, Hijo de Dios hecho hombre.
En ese doloroso trance de su alma, Dios le envió su luz:
“He aquí que se le apareció un ángel del Señor y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1, 20-21).
Cesó la perturbación en el corazón de san José; y se convirtió en el hombre justo que “vive de Fe”.
“Así fue la fe de San José: plena, confiada, íntegra, manifestada en una entrega eficaz a la voluntad de Dios, en una obediencia inteligente. Y, con la fe, la caridad, el amor. Su fe se funde con el Amor: con el amor de Dios que estaba cumpliendo las promesas hechas a Abrahán, a Jacob, a Moisés; con el cariño de esposo hacia María, y con el cariño de padre hacia Jesús. Fe y amor en la esperanza de la gran misión que Dios, sirviéndose también de él –un carpintero de Galilea-, estaba iniciando en el mundo: la redención de los hombres” (Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa”, n. 42).
Fe en Dios, fe en la encarnación de Cristo, fe en poder llevar a cabo la misión que Dios Padre le invita a realizar con Dios Hijo.
San José es la persona que ha recibido el encargo más precioso y difícil que ningún otro hombre ha tenido desde la creación del mundo, ni tendrá: acoger a la Madre de Dios, cuidar de Ella, custodiar la vida del Hijo de Dios hecho hombre, cuidar de Él en su crecer en la Sagrada Familia.
San José participó, en unión con la Santísima Virgen, del misterio de la Encarnación de Jesucristo. Con amor y fe semejante a María, preparó su espíritu siguiendo fielmente las luces de Dios.
No faltaron contrariedades ni obstáculos en la vida de José. Quizás la primera, después de no haber podido ofrecer a la Virgen otro lugar que un establo, para dar a luz al Redentor, fue la necesidad de marchar a Egipto, en el medio de la noche y en la mayor inseguridad.
El Ángel le mandó huir de Herodes y refugiarse en Egipto. San José reacciona con paz, organiza enseguida las cosas, y sin esperar el amanecer, se pone en marcha.
San Juan Crisóstomo comenta:
“Al oír esto, José no se escandalizó ni dijo: eso parece un enigma. Tú mismo hacías saber que Él salvaría a su pueblo, y ahora no es capaz ni de salvarse a sí mismo, sino que tenemos necesidad de huir, de emprender un viaje y sufrir un largo desplazamiento: eso es contrario a tu promesa. José no discurre de ese modo, porque es un varón fiel. Tampoco pregunta por el tiempo de la vuelta, a pesar de que le había dicho: quédate allí –en Egipto- hasta que yo te diga. Sin embargo, no por eso crea dificultades, sino que obedece y cree y soporta todas las pruebas alegremente” (In Mattheum homiliae, 8, 3).
San José realizó su misión fortalecido siempre en el calor del hogar de familia, con Jesús, con María.
“Su paternidad –nos recuerda Pablo VI - se ha expresado concretamente “al haber hecho de su vida un servicio, un sacrificio, al misterio de la encarnación y de la misión redentora que está unida a él; al haber hecho uso de la autoridad legal, que le correspondía sobre la Sagrada Familia, para hacerse don total de sí, de su vida y de su trabajo; al haber convertido su vocación humana al amor doméstico con la oblación sobrehumana de sí, de su corazón y de toda su capacidad, en el amor puesto al servicio del Mesías, que crece en su casa” (19-III-1966).
Dios quiere que la devoción y el cariño al santo Patriarca nos sostenga a todos, en estos momentos de nuestra historia, de la historia de la Iglesia, en nuestro empeño por vivir la familia, como Dios quiere que la vivamos. Así nos lo recordó el Papa Francisco en su viaje a Filipinas.
“Nuestro mundo necesita familias buenas y fuertes para superar estos peligros. Filipinas necesita familias santas y unidas para proteger la belleza y la verdad de la familia en el plan de Dios y para que sean un apoyo y ejemplo para otras familias. Toda amenaza para la familia es una amenaza para la propia sociedad. Como afirmaba a menudo San Juan Pablo II, el futuro de la humanidad pasa por la familia" (cf. Familiaris Consortio, 85)” (16-I-2015).
San José es Patrono de la Iglesia Universal. Como cuidó paternalmente a Jesucristo, ahora intercede ante la Santísima Trinidad, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, por la Iglesia de Cristo, que somos todos nosotros.
En nuestros ratos de oración-adoración ante Jesús Sacramentado, unamos nuestras voces a las de los Papas Juan Pablo II y León XIII, que rogaron así al Santo Patriarca:
“El varón justo, que llevaba consigo todo el patrimonio de la Antigua Alianza, ha sido también introducido en el “comienzo” de la nueva y eterna Alianza en Jesucristo. Que él nos indique el camino de esta Alianza salvífica, ya a las puertas del próximo Milenio, durante el cual debe perdurar y desarrollarse ulteriormente la “plenitud de los tiempos”, que es propia del misterio inefable de la encarnación del Verbo.
“Que San José obtenga para la Iglesia y para el mundo, así como para cada uno de nosotros, la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”
. (Juan Pablo II, Redemptoris custos, n. 32)
“Aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios… Asístenos propicio desde el cielo en esta lucha contra el poder de las tinieblas…; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad” (León XIII, Quamquam pluries, 15-X-1889).
* * * * *
Cuestionario

  1. ¿Le pido al Señor vivir mi fe con la delicadeza, docilidad y obediencia, con que la vivió san José?
  2. ¿Rezo a san José para que me enseñe a ser acogedor y cariñoso con el Señor en mis actos de piedad, y especialmente, al recibirle en la Eucaristía?
  3. María y José buscaron con diligencia al Niño Jesús en Jerusalén ¿Pongo el mismo empeño para volver a encontrarme con Jesús, cuando lo he abandonado con mi pecado?

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