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miércoles, 29 de junio de 2022

Vigilia de junio 2022

En la festividad de San Pedro y San Pablo celebramos la vigilia de junio, la Eucaristía la celebró el Rvdo. D. Isidro Calderón Almendro que en su homilía destacó a los Santos, distintos pero iguales a la fe del Señor, y esto lo asimiló a nuestros tiempos, a nosotros que somos distintos pero tenemos la unión de la fe en el Señor y su Palabra.
Tras la Santa Misa expuso al Santísimo donde seguimos las lecturas de las horas, la meditación individual y finalmente la Reserva de su Divina Majestad en su Sagrario.

martes, 28 de junio de 2022

Vigilia de junio 2022. En el Oratorio de las Penas, martes 28 de junio a las 20 horas.


Este martes 28 de junio del 2022 a las 20 horas celebramos la vigilia ordinaria del mes.
A las 20 horas junta del turno, lectura de la reflexión, a las 20'30 horas Santa Misa, tras la misma Exposición del Santísimo. Presentación de adoradores y seguimos con las lecturas de las horas, en este caso Tiempo Ordinario, página 47 de nuestro manual.
Las intenciones de esta vigilia es por el incremento de adoradores.
Concluiremos con la reserva del Señor en Su Sagrario.
Recordad boletín, manual y emblema.

lunes, 27 de junio de 2022

ESPIGAS 2022. SAN PEDRO DE ALCÁNTARA

Adoradores del turno Virgen de las Penas estuvimos en la vigilia de Espigas en la localidad marbellí de San Pedro de Alcántara.
A las 19'30 partió desde la Parroquia Virgen del Rocío la concentración de banderas de las distintas secciones participantes del Consejo Diocesano de Málaga, llegando a la Parroquia de San Pedro de Alcántara y participando a las 20 horas en la Santa Misa 
Que presidía Ilustre Rvdo. D. Federico Cortés Jiménez acompañado por D. Francisco Javier, párroco y D. Adrián de Marbella.
Nuestro adorador José Luís Espejo Cerezo hizo la primera lectura del evangelio.
Tras la Misa, Exposición del Santísimo y Rezo del Rosario, luego tuvo lugar cuatro turnos de vela.
Después se rezó el Te Deum, se hicieron Laudes un servidor tuvo el honor de hacer la lectura breve desde el ambón de la Palabra y luego procesión con el Santísimo bajo palio portado en la custodia por D. Federico hasta un altar cercano dispuesto en la calle desde donde se hizo la Bendición de los campos y los mares. Fueron todas las banderas y adoradores en la procesión y el Señor fue con perfume de incienso tanto en la ida como en la vuelta, teniendo quién suscribe el honor de haber portado el incensario, por el camino los adoradores iban rezando al Señor, ya de nuevo en la Parroquia de hizo la Reserva y hubo felicitaciones por la asistencia y a los de San Pedro por esos 50 años de adoración eucarística. 
Tuve la suerte de haber felicitado personalmente a los adoradores de dicha sección y haber compartido con ellos está vigilia.
Igualmente el Presidente del Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna de Málaga Don Gregorio Chamorro felicitó sentidamente a los de San Pedro, decir que es su primera vigilia de Espigas como presidente y lo cierto y como suele decirse todo salió a las mil maravillas.
Don Bartolomé Ordóñez adorador de Arroyo de la Miel, miembro del Consejo Nacional estuvo encargado de dirigir toda la vigilia de Espigas este 24 y 25 de junio del 2022, entonó cantos, oraciones y lecturas, su conocimiento y buen hacer tuvo mucho que ver en el buen transcurrir del acto 

domingo, 8 de mayo de 2022

Vigilia viernes 20 de mayo 2022. y "Mansedumbre" por Luis de Trelles.


 Celebraremos la vigilia ordinaria de este mes el viernes 20 de mayo del presente a las 20 horas en el Oratorio de la Hermandad de las Penas.

Las intenciones de esta vigilia va por el aumento de las vocaciones sacerdotales. 

Tras el rezo del Santo Rosario de nuestro Manual de Adoradores será el Tiempo de Pascua de la página 385 por donde comenzaremos las lecturas y oraciones.

Antes en el turno de reflexión y tratándose del mes de María trataremos sobre la Virgen de Fátima, de la que se cumplen 105 años desde su aparición. 

El Papa Francisco nos dice en Evangelii Gaudium: "Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de la salvación, y para que los nuevos discípulos se conviertan en agentes evangelizadores; vivamos mirando a María y volveremos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño, En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes".


A continuación os dejo con el escrito de nuestro fundador D. Luis de Trelles y Noguerol en las virtudes eucarísticas publicadas en la Lámpara del Santuario 1870, pág.84 y 85.

MANSEDUMBRE

 

§ 1) ¿Cómo acertaríamos a explicar esta virtud predilecta del Salvador, practicada en la sagrada eucaristía de una manera mística y no menos perfecta?

§ 2) Concupiscencia e ira son los dos orígenes del pecado en el hombre. La parte irascible es tan congénita a su condición, como que la caracteriza y distingue. Somos apellidados hijos de ira.

§ 3) El Salvador del mundo dijo en el evangelio: "Aprended de mí, que soy manso."

§ 4) Lo compararon los profetas a la paloma y al cordero y al que no rompe la caña cuarteada, ni apaga la paja que humea. Apenas una vez se mostró enojado en su vida mortal y, por la gloria de su Padre eterno, se le vio despedir con cierto rigor a los vendedores del Templo, porque estaba escrito: "El celo de tu casa me consumió y el oprobio de los que te despreciaron cayó sobre mí."

§ 5) La mansedumbre del Señor era una cualidad tal de su adorable persona, que llamaba la atención de los paganos; excitaba la ira de los fariseos y escribas, y como que recordaba a cada momento que su misión era de paz y de amor, que había venido a servir y no a ser servido, con el objeto de adoctrinar y enseñar con la palabra y el ejemplo, que no de juzgar y castigar al culpable.

§ 6) Su mansedumbre brilló en su pasión, porque callaba, hasta el punto de que se admirasen vehementemente los jueces, según la frase del evangelista.

§ 7) Su mansedumbre se vio en la cruz, en donde, hallándose en el mayor de los suplicios, pidió por sus verdugos y rogó por sus perseguidores.

§ 8) Pero no se ostenta menos esta virtud en su vida eucarística.

§ 9) ¡Cuántos ultrajes recibe allí! ¡Cuántos desprecios! ¡Cuántas irreverencias! ¡Cuántas ingratitudes y sacrilegios él, que es omnipotente, sin volverse jamás contra los autores de tanta iniquidad!

§ 10) Niégale el incrédulo, insúltale el judío, despréciale el católico o el cristiano tibio, profánale el sacrílego, desatiéndele el acólito irreverente, tómale en la mano el sacerdote indigno, le saca, le trae y le lleva al comulgatorio y le guarda luego bajo llave; condúcele al lecho mortuorio del precito; expónenle en el santo ostensorio al tibio fervor, al poco respeto, al desprecio tal vez, acaso a presenciar el horrendo sacrilegio que se va a cometer a su vista y con su aquiescencia, y él, monarca infinitamente poderoso, rodeado de sus ángeles, escoltado por las almas piadosas, no desmiente su notoria mansedumbre.

§ 11) Allí, como en el Calvario, pide por los que le ultrajan, impetra y ruega reverente y fervoroso por sus ofensores y repite aquella bella palabra: "Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen."

§ 12) Como si dijese: "No me conocen en mi presencia real, no hacen atención a mi residencia de amor." Y, como si la bondad fuese título para abusar, por lo mismo que el rey de cielos y tierra está allí anonadado, sin apariencias ni séquito a la vista ni atributos sensibles, el menguado mortal osa desconocer las misericordias del Señor y tener en menos sus mercedes. 

§ 13) ¡Pluguiera a su divina majestad que, levantando una punta de aquella blanca nube, que le encubre en el sagrario, sintiésemos latir bajo las especies sacramentales aquel dulcísimo y apasionado corazón, abrasado de amor y rebosando de deseos de misericordia, y nos encendiese en caridad!

§ 14) Habríamos de admirar ¡con qué anhelo daría el Salvador su vida otra vez por el más abyecto de los pecadores que le ofenden!

§ 15) ¡Qué afectos no encierra para todos nosotros! ¡Cuán viva y eficaz es su sed de salvar a los que se pierden!

§ 16) Por eso, representando el dechado perfectísimo de la caridad, no se aira.

§ 17) La mansedumbre es la más alta concentración de su infinito poder, pues no vindica la ofensa, ni siquiera se permite la menor idea de venganza.

§ 18) La mansedumbre es la mar bonancible del corazón, que no se mueve ni turba su sereno continente a pesar de las tempestades que se levantan improvisamente.

§ 19) La mansedumbre es la perfecta paz del alma en la que es tal la bondad, que no se altera con la injuria, ni se aira con la ofensa, ni se venga del ultraje, ni castiga al que le ataca ni siquiera alimenta el menor deseo de expiar el mal que recibe con el que puede infligir a otro.

§ 20) El manso es un cristal puro que no se empaña, un mar sereno que no riza siquiera sus aguas con el huracán de las pasiones de otro, un cielo diáfano y puro que no oscurece una nube sola, un agua cristalina sin el menor grano de cieno, un día clarísimo sin noche, una luna llena sin fases, un sol claro sin mancha en su disco, un alma, en fin, serena y apacible, tranquila y dueña de sí propia, en quien Dios se refleja como en límpido espejo y en cuyos senos no se pierde jamás el don altísimo de la caridad perfecta.

§ 21) ¡Ah! divina virtud de la mansedumbre cuyo ejemplar, incomparable como el de todas, es el Verbo hecho hombre, cuya intensidad incomprensible nos muestra la fe en la hostia sacratísima.

§ 22) Os veo en ella, Dios mío, manso y dulce como amante y cariñoso pastor, esperando en la custodia el ósculo de la dulce reconciliación que deseáis hacer con el hombre pecador. Mis ojos, alumbrados por la fe, os descubren sirviendo de intercesor y de ángel custodio de los hombres y de las sociedades que reniegan de vos.

§ 23) Oigo allá, en el fondo de mi alma, vuestra fervorosa oración, Dios mío, elevándose al Padre, como en la cruz, deteniendo su justicia, templando sus venganzas, separando sus azotes; y a vuestra mansedumbre debemos todos, pueblos e individuos, unos días más para convertirnos y la misericordia que aplaza el castigo merecido.

§ 24) Sí, porque se ha escrito que el azote no se acercará a vuestro santo tabernáculo. LS- 1870, p. 81




sábado, 23 de abril de 2022

MEDITACIÓN EUCARÍSTICA. Por Luís de Trelles y Noguerol.

El Venerable Luis de Trelles y Noguerol, nuestro fundador escribió en 1884 en la revista La Lámpara del Santuario  sobre la Meditación Eucarística, pienso que su lectura nos ayudará a comprender,  intentar de entender la trascendencia personal de esta meditación ante el Señor Nuestro Dios.



MEDITACIÓN EUCARÍSTICA

 

La sagrada eucaristía es la omnipotencia a la orden de su amor infinito. Es el mismo Dios, que se nos da a sí propio en su unión hipostática o personal con la humanidad de Cristo. Es el don por excelencia, porque el Señor viene a nosotros personalmente allí a manera de víctima inmolada sobre el ara santa; pero, por concomitancia, nos trae su alma y la divinidad, aunque por la fuerza del sacramento sólo se transustancia el pan en carne de Cristo. Es, por lo tanto, vida latente y muerte aparente; Dios y hombre sin dejar de ser hostia.

La encarnación del Verbo divino es un beneficio inefable; la natividad de Jesús es la manifestación de aquella merced, que es lo que llaman teofanía; la puericia del Salvador es una muestra de su cariño y una revelación de su afecto; su juventud humana fue una santificación de esta edad de combates; la vida pública del Señor es una escuela de verdades y de virtudes; la vida de dolores en el Huerto, en el pretorio y en el Calvario, es un manojo de mirra; la sumisión a la voluntad del eterno Padre es una oblación, perpetua; la muerte del Señor es nuestra vida, y su resurrección, el trofeo de su victoria.

Pero en la vida sacramental está, por un modo arcano, la vida de Dios, la encarnación del Verbo, la natividad de Jesús, su circuncisión, su puericia, su adolescencia, su juventud, su vida privada o particular, su vida pública; su pasión, su muerte, su resurrección y su ascensión, y aun su vida gloriosa en el cielo: todas estas maneras de ser están, de un modo místico, en la forma sacramental y bajo las especies. De suerte que en el adorable misterio se exhiben y concentran, en cierto modo, y por obra maravillosa y sublime, el Criador y la criatura, Dios y el hombre, el sacrificador y la víctima, las dos voluntades de Cristo y sus dos entendimientos en la persona divina, y el rey de los cielos, en: fin, que viajó a una región lejana, que vino a tomar posesión de este reino y volver al suyo, como lo dice en una de sus parábolas; pero que, enamorado de la infeliz criatura, quiso quedarse en el sacramento con ella para llevarla a su imperio celestial.

Y fue tan grande su amor, que no sólo puso a este fin en juego su omnipotencia, sino que arbitró la manera de perpetuar aquí, en un solo acto, todas sus acciones; en una sola hostia, todos sus atributos como Dios autor de la gracia; y como hombre, sus méritos, en una sola ofrenda; toda su historia actualizada y latente, pero, por un portentoso modo, activa, agente y actual.

A la luz de estas indicaciones, el horizonte de la eucaristía es inmenso, y sus puntos de vista son innumerables, y sus carismas profundos y dulcísimos para quien, dejándose llevar del Espíritu de Dios, los llega a saborear en la contemplación. No basta la vida humana para meditar y rumiar tan suaves misterios, ni hay quien pueda asimilarse bien sus efectos.

Es el tesoro escondido, la margarita preciosa, que reclama que el hombre venda todo cuanto tiene, para adquirirlo al precio de todo y poseerla en toda su riqueza. Cuanto menos se gusta de los frutos de la tierra; cuanto más se da por esta perla preciosísima; cuanto más se enajena el hombre a los goces groseros de la vida animal; cuanto más se humilla reconociendo su miseria; tanto más adquiere de esta mina, verdaderamente inagotable, que se nos brinda, si encendemos la antorcha de la fe viva y la buscamos con solicitud y celo.

La vida de los sabios se traduce, en alguna manera, en sus libros. La de los santos, en sus virtudes en grado heroico; la de los héroes, en sus conquistas y en la relación de sus hazañas. La vida de Cristo, en su eucaristía, que es el memorial de sus maravillas, y las apariencias sensibles, o sea las especies, son ¿cómo diremos? el engaste de esta joya, el engarce de esta piedra preciosa, cuyas facetas son los actos de la vida, pasión y muerte de Cristo, que se ostentan en la sacratísima forma consagrada, sin dejar de ser verdadera y sustancialmente un solo Cristo.

"¡Oh divina eucaristía, sol clarísimo del mundo espiritual, qué bellos son tus tabernáculos!" Como Balaam dijo de los de Jacob, y como dijo el salmista: "¿Quién no ansía poseerte? ¿Quién no desfallece en tus atrios? ¿Qué alma no siente la sed de tus aguas cristalinas? ¿Qué suavidades no ocultas para los que te toman con fe y amor?" Podemos añadir, con un himno de la santa Iglesia: "Nada se puede cantar más dulce, nada oír más agradable, nada pensar más suave que Jesús, Hijo de Dios, y sobre la miel y toda hermosura es dulce su presencia."

En otro himno se lee: "¡Oh Jesús mío dulcísimo, esperanza de mi suspirante alma, te buscan mis piadosas lágrimas y el clamor íntimo de mi alma!"

Porque lo más bello que allí se anida es el amor inefable, infinito, que alberga su apasionado corazón, foco ardiente de caridad infinita y panal suavísimo de  regalada miel. Este panal del alma guarda en sus celdillas todas las dulzuras del paraíso celestial, bajo los velos eucarísticos. Es la verdadera roca del desierto que, al contacto de las palabras del Salvador, destila agua purísima, que da salto a la vida eterna.

Es la fuente perenne, que brota el agua que refrigera la sedienta muchedumbre del verdadero pueblo elegido. Es el manantial maravilloso que limpia y cura nuestras llagas con su fluyente sangre, y que nos regenera y da un corazón nuevo a los que se lo suplicamos. Es el sagrado banquete en que se deja comer, otorgándonos la memoria de sus milagros y dándosenos en prenda de la gloria. Es Jesús-hostia el verdadero cordero pascual que, comido con las lechugas silvestres de la mortificación y la penitencia, nos emancipó de las cadenas del pecado y nos promete la eterna vida.

Pero, volviendo a nuestro propósito, si tantas bellezas se compendian en tan admirable sacramento, ¿por qué no se saborean? ¿Por qué no sentimos hambre de ese manjar? ¿Por qué no nos aqueja la sed de esta poción suave? ¿Por qué no nos consume el deseo de él? ¿Por qué no le preferimos a todos los sórdidos placeres del sentido? Porque nos falta la fe viva, la esperanza firme, la caridad fervorosa. Porque el hombre no percibe las cosas que son de Dios, puesto que está materializado; es animal y no sabe los arcanos de que disfruta ni puede encarecer su mérito.

Depongamos, pues, a los pies del trono de gracia nuestros dones materiales; aproximémonos a Cristo, personalmente subsistente en la sagrada forma, aunque oculto a la percepción de los sentidos corporales, pero descubierto a los ojos de la fe viva en la real presencia, y postrados humildemente ante el altar y contritos de nuestras culpas, ofrezcámosle nuestro corazón; y entreguémosle nuestra voluntad, disponiéndonos así a recibirle con fervor para que, extinguiendo nuestra concupiscencia, nos inspire en su comunión el deseo de vivir místicamente en él y conservar en nosotros la vida de él para reinar un día con S. D. M. durante la eternidad.

Procuremos evacuar nuestra vida para tomar la suya, haciéndonos, con la meditación general de nuestra profunda miseria e iniquidad, de atritos, contritos y arrepentidos por su amor de nuestras innumerables ingratitudes, para que nos mire y tenga misericordia de nosotros, solos y pobres, y nos perdone nuestros pecados, que son dignos, de su indulgencia, porque son muchos y graves; y nos reciba en su seno paternal como ovejas perdidas que volvemos a su aprisco.

Así dispuestos y humillados, podremos recibir esta visita celestial con tanto más provecho de nuestro espíritu, cuanto más nos hayamos enajenado a la vida de la materia, en términos de poder repetir con el apóstol: "Vivo yo; ya no yo, sino Cristo en mí."

¡Oh bello ideal de la Comunión! ¡Qué dulzuras inefables ocultas para los que te conocen! ¡Oh Jesús suavísimo, qué riquezas guardas para los que te buscan con fe viva y te reciben con amor puro y único y sobrenatural! ¡Qué bueno eres para los que te hallan!"  Diremos aquí con el himno: "Ni la lengua puede decirlo; ni la pluma escribirlo; sólo el que lo experimente puede revelar lo que es la dilección de Cristo. " Sea Jesús nuestro gozo, que es nuestro futuro premio; sea en ti nuestra gloria ahora y en la eternidad.

Para poner dignamente fin a estas devotas consideraciones, séanos permitido decir con San Bernardo(1): "Puesto que venimos al corazón de Jesús, bueno es hacer mansión en él, no permitiendo que se nos separe de él, de quien está escrito: "Los que de ti se separan, serán escritos en la tierra." Y quién será de los que se acercan? Tú mismo, Señor, nos lo dices. Tú has dicho a los que se aproximaban a ti: "Alegraos, porque vuestros nombres están: escritos en el cielo." Acerquémonos, pues, a ti y nos regocijaremos y nos alegraremos en ti, acordándonos de tu corazón. ¡Oh cuán bueno y cuán hermoso es habitar    en este corazón! Por ello daré todos los pensamientos, y los afectos de la mente conmutaré, arrojando todo pensamiento en el corazón de mi señor Jesús, porque, sin engaño, me nutrirá. Este templo, este santo de los santos, este arca del testamento adoraré, y alabaré el nombre del Señor diciendo con David: "Encontré mi corazón para orar a mi Dios. Encontré el corazón del rey; el corazón del hermano, el corazón de mi amigo, el benigno Jesús. LS 1884, 161

 (1) Sermón 3.º De Passione Domini.

sábado, 12 de marzo de 2022

VIGILIA DE MARZO. Viernes 18 a las 19,45

 

Fotografía: Fabio Fdez.
Virgen de las Penas 15/06/2018

El próximo viernes 18 de marzo a partir de las 19,45 horas celebraremos D.m. en el Oratorio de la Hermandad de las Penas la vigilia ordinaria de Adoración al Santísimo de nuestro turno, nos uniremos a la dedicación a los gozos de San José y a la Sagrada Eucaristía que los hermanos de la Cofradía celebran dentro del Quinario a su Titular el Señor de la Agonía, tras la cual seguiremos nuestro orden de vigilia.

Aquí trascribo a continuación el tema de reflexión continuando con el conocimiento sinodal que nos brinda este tiempo. 

Sínodo - Misión


        La común unión con Jesucristo en su Iglesia nos lleva a participar de la misma vida divina de la Santísima Trinidad.

     Nos ha hecho un reino y sacerdotes, y de esa comunión y participación, nos manda a la misión, “Id al mundo entero y anunciad el Evangelio a toda criatura”. Los envió de dos en dos a ser testigos de lo que habían visto, oído y hacerlo vida con la fuerza del Espíritu Santo.

        Los Santos, muchedumbre inmensa que nadie podía contar, han realizado con su vida y enseñanzas la misión de Jesucristo, como nos dice el Concilio Vaticano II, haciendo de la Eucaristía su centro en el crecimiento de la Iglesia “la Iglesia, o Reino de Cristo presente ya en misterio, crece visiblemente en el mundo por el poder de Dios”, respondiendo a la pregunta ¿Cómo crece?, añade: “Cuantas veces se celebra en el altar el sacrificio de la cruz, en el que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado se realiza la obra de nuestra redención y la unidad de los creyentes que forman un solo cuerpo en Cristo”.

        En la Eucaristía recibimos la fuerza espiritual necesaria para cumplir nuestra misión de bautizados, por lo que intentar anunciar la Buena Nueva sin la presencia de la Eucaristía, celebrada, adorada y recibida, es un acto de infidelidad a Cristo y a la Iglesia, lo opuesto a la sinodalidad.

         Cuando más nos dejemos ser Eucaristía, mejor mostramos el tesoro inestimable de Cristo al mundo, de tal forma que al estar con Él, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto, palpar el amor infinito de su corazón. Nos recuerda santa Margarita M.ª lo que le manifestaba el Corazón de Jesús: “Quiero que tu corazón sea para Mí un refugio en que pueda retirarme y tomar un poco de reposo cuando los pecadores me persiguen y me echan de sus corazones”. Realizando la unión de corazones, que el mundo necesita.

        Misión que vivió nuestro fundador el Venerable Luis de Trelles; tras su conversión se dio cuenta de que para alcanzar la regeneración moral de la sociedad, había que buscarla desde los medios de la fe, la piedad y la catequesis; en ese proceso reflexivo, Trelles, se transforma en un hombre renovado que busca en su interior un nuevo ideal y se propone impetrar a Jesucristo, desde la Eucaristía, el remedio de tantos males, de ayer y hoy de la sociedad “líquida”, La Lámpara del Santuario 1890, p.335: “Vemos tan claro, como la luz del mediodía, que tal es nuestra vocación como Adoradores: Orar, meditar, expiar, satisfacer y reparar, interceder y compensar los ultrajes que recibe el Augusto Sacramento”.

        De su vida eucarística brotará la misión concretada en las Conferencias de San Vicente de Paul, el abogado de los Pobres, periodista, diputado, el canje de prisioneros, adelantándose al derecho internacional, y cómo no, las obras eucaristías, para hombres y mujeres, animadas con la Lámpara del Santuario: así es considerado “Apóstol de la Eucaristía”.

      Trelles vive la misión de dar a conocer a Jesucristo, como lo dice la hija de un santo adorador, Teresa del Niño Jesús: “Sólo tenemos que hacer una cosa durante la noche, la única noche de la vida, que no vendrá más que una vez: amar, amar a Jesús con todas las fuerzas de nuestro corazón y salvarle almas para que sea amado”.

        Contemplemos la misión en san José, como nos insiste el Papa Francisco, su común unión familiar con su esposa y con su Niño, colaborando directamente en la obra redentora de Jesucristo. Misión confiada por el Padre sobre su Hijo y la madre de su Hijo, su esposa.

        Misión de José, que muestra la ternura y el cariño del Padre hacia sus hijos: esa misma ternura y cariño debemos mostrar como adoradores con el Señor sacramentado y con los hermanos: José nos enseñará.

        Misión en obediencia al plan de Dios en su vida, haciendo de su propia historia una aceptación gozosa de dicho plan, acogiendo a su esposa y a su niño. Misión que le lleva a salir de sí mismo, de su casa, de su tierra, para proteger al Hijo de Dios, alimentarlo con su trabajo cotidiano de la carpintería, colaborando en la misión corredentora con el Hijo del carpintero, enseñándole el oficio en el taller de Nazaret.

        Como adoradores nocturnos debemos acercarnos a Jesús, para descansar mutuamente en su Corazón y ser fieles al don y la misión que nos ha transmitido el Venerable Trelles, donde el silencio de José, bajo cuya sombra creció, en estatura, sabiduría y gracia el Hijo de Dios; tenemos que pedirle a San José  amar, gustar y practicar el silencio ante su Hijo, (Fuge… Tace… Quiesce…), (Huye, Calla, Descansa), como lo hizo Jesús en los brazos de José.

        Adorar, cuidar, vivir la redención en la Eucaristía, como José y Luis de Trelles, llevarla a las personas para que conozcan la misión del Padre en Cristo para sus vidas, y desde cada encuentro nocturno, ser lámpara que alumbre en medio de las tinieblas de este mundo; les pedimos al Venerable y a san José la fidelidad en la misión, como ellos la vivieron, lo hacemos con la oración del Papa Francisco: Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti, Dios confió a su Hijo, en ti, María depositó su confianza, contigo, Cristo se forjó como hombre. Para ser adoradores de noche y testigos de día.

        PREGUNTAS

        ¿Aprovecho el don de la misión de ser y vivir la adoración nocturna?

        ¿Cómo vivo mis silencios ante el Santísimo, en unión de San José y Luis de Trelles?

        ¿Busco en la Eucaristía la fuerza renovadora para la misión evangelizadora que  lleva?

sábado, 12 de febrero de 2022

Vigilia de Adoración Nocturna de febrero de 2022

 Tendrá lugar si no hay impedimentos de última hora, el viernes 25 de febrero a las 20 horas en el Oratorio Santa María Reina de la Hermandad de las Penas, no en vano hemos tenido que ir cambiando fechas de vigilias precedentes por motivos diversos, actos, eventos o montajes que realiza la hermandad que nos acoge que le surgen a ésta y que no tienen programada con antelación.

El tema de reflexión trata de la sinodalidad que es lo que está en boga en estos momentos en la Iglesia, quizá siempre ha estado ahí pero ahora le han puesto nombre a lo que expresa la identidad de la Iglesia como Pueblo de Dios en camino, en peregrinación hacia el Reino. Trataremos este asunto en profundidad durante nuestra reunión previa a las lecturas.

Se dedica esta vigilia a las familias de los adoradores de este turno.

Haremos la vigilia con las lecturas a partir de la página 131 del manual, según el Esquema III del Tiempo Ordinario.





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